Hoy se ha dado una de esas secciones del Ministerio en la que se evidencia los caminos reputacionales tan divergentes que están tomando en estos tiempos la ciencia y la tecnología. Nuño Domínguez reflexiona sobre la fantástica imagen que han dado los astronautas de la Artemis 2: personas que ejemplifican valores como la diversidad, la empatía y la capacidad de comunicación ("la humanidad es una tripulación" ha declarado, por ejemplo, Christina Koch). Por otro lado, la administración Trump ha nombrado tenientes coroneles del ejército a cuatro directivos de Meta, Open AI y Palantir, personas sin formación militar que se colocan así por encima de miembros de las fuerzas armadas con veinte años de carrera y experiencia de combate. Maniobras transparentemente transaccionales que no ayudan a mejorar la reputación de las grandes tecnológicas , embarcadas en una loca carrera armamentística entre ellas y con China y Rusia. Volvemos, dice Jaime, al principio de la era atómica, vuelve a hablarse de "destrucción mutua asegurada". Se espera que se hable de nuevo, y lo antes posible, de tratados de no proliferación de armas autónomas.
Para el astrofísico Michel Mayor, premio nóbel por descubrir, en 1995, el primer exoplaneta, la exploración espacial es un tema más político que científico: no cree que vayamos nunca a establecer colonias en Marte: "el lugar más inhóspito de la Tierra es un paraíso comparado con cualquier lugar de Marte", le dijo esta semana a Nuño. Además, comentamos el plan francés para conseguir la soberanía digital prescindiendo de los servicios de Google, Microsoft o Amazon (algo que ya ensayaron Extremadura o Andalucía hace 20 años) y la decepción que suponen los nuevos medicamentos contra el Alzheimer.