Estoy convencido que, a pesar de Lim, de Meriton y del club tan complicado que es el Valencia, Ron Gourlay tendría cola de aspirantes si determinara hoy mismo que debe cambiar de entrenador. La tendría incluso en estas circunstancias difíciles, el equipo a un punto de la zona de descenso y un riesgo, ahora relativo pero cada semana mayor, de bajar a Seguna División. El Valencia tiene una plantilla mejor que muchos de los equipos que están ahí abajo. Y tiene a Mestalla, factor diferencial en positivo que debe ser un plus en estos tres meses que nos quedan de aguantarnos. La lista de entrenadores que hoy vendrían al Valencia es larga. Seguro. Tan seguro como que la cantidad de candidatos e interesados se irá acortando a medida que pasen las semanas y aumente el peligro de descenso.