Eray Cömert debió darse cuenta el mismo domingo por la noche, estando todavía en Orriols, del error que había cometido con el tema del banderín. Así se lo reconoció a algún compañero de vestuario y así lo demuestra que se esforzara por conseguir el teléfono de Héctor Rodas para enviarle un mensaje conciliador. Al acabar el partido y la polémica celebración sobre el campo se produjo un tumulto entre miembros de ambos equipos en el túnel de vestuarios. En ese barullo estuveron Cömert y el director deportivo del Levante, muy molesto con Eray. La intención del suizo era disculparse y rebajar la tensión generada con su equívoca celebración. Veremos si el asunto tiene hoy capítulos extra cuando LaLiga haga público el informe de partido. Intuyo que esto no ha acabado.